Por Stefanie Barrera
Personal de arquitectura en SMR Architects, Seattle, WA
La Facultad de Ambientes Construidos de la Universidad de Washington ofrece a todos los estudiantes de M. Arch de mĂ¡s de 3 años una pasantĂa remunerada en diferentes empresas locales despuĂ©s de completar el primer año del programa. Como estudiante en este programa, fui emparejado en el verano de 2016 con el Carbon Leadership Forum en el UW Integrated Design Lab.
En el Carbon Leadership Forum, trabajĂ© junto a la profesora Kate Simonen y Ph.D. la estudiante Barbara RodrĂguez Droguett en el Embodied Carbon Benchmark Project, que buscaba desarrollar una base de datos de estudios de carbono incorporados en edificios existentes para descubrir tendencias y establecer mejores formas de reducir las incertidumbres en la recopilaciĂ³n de datos.
El proyecto fue parte del objetivo general del Carbon Leadership Forum de apoyar el seguimiento y la reducciĂ³n del carbono "incorporado". En el pasado, la industria de la construcciĂ³n se ha centrado en reducir las emisiones de carbono aumentando la eficiencia energĂ©tica de los edificios operativos. Aunque esto significa que los edificios producen menos carbono operativo, rastrear y reducir las emisiones de carbono incorporadas no ha sido una prioridad.

Stefanie Barrera
El carbono incorporado representa el diĂ³xido de carbono emitido por la extracciĂ³n, fabricaciĂ³n y transporte de materiales de construcciĂ³n. Es fundamental pensar en el carbono incorporado de un edificio porque se trata de emisiones que se producen incluso antes de que se ocupen los edificios. Establecer puntos de referencia para el carbono incorporado es un paso importante para desarrollar estrategias de reducciĂ³n en el diseño y la construcciĂ³n de edificios. Por ejemplo, ser consciente del carbono incorporado en un tipo de edificio podrĂa conducir a elecciones mĂ¡s conscientes en los materiales de construcciĂ³n y su origen.
Ese verano, el equipo del Embodied Carbon Benchmark Project comenzĂ³ a desarrollar una base de datos con datos de diferentes tipos de edificios de todas partes del mundo. Primero, redujimos los parĂ¡metros utilizados para nuestra base de datos, como la ubicaciĂ³n del edificio, la altura, el Ă¡rea y las etapas del AnĂ¡lisis del ciclo de vida (LCA) (de la cuna a la puerta, de la cuna a la tumba, etc.). Si bien se dedicĂ³ algĂºn tiempo a limpiar los conjuntos de datos enviados al equipo de investigaciĂ³n, se dedicĂ³ tiempo adicional a buscar estudios publicados para incluirlos en la base de datos. A travĂ©s de este proceso, vimos la necesidad de establecer estĂ¡ndares para prevenir inconsistencias en la recolecciĂ³n y reporte de datos.
Durante el verano pudimos recopilar mĂ¡s de 1000 puntos de datos. El origen de los datos y la identidad de los edificios se mantuvo confidencial. Barbara representĂ³ grĂ¡ficamente estos puntos de datos utilizando Tableau para el anĂ¡lisis de datos a fin de identificar tendencias, valores atĂpicos y fuentes de incertidumbre. Un grupo de profesionales con experiencia en LCA se reuniĂ³ para analizar estos hallazgos y brindar informaciĂ³n sobre los pasos futuros.
El trabajo que completamos fue el primer paso hacia el desarrollo de puntos de referencia consistentes para el carbono incorporado en los edificios. Con mĂ¡s investigaciĂ³n, se espera que estos puntos de referencia se conviertan en estĂ¡ndares para nuevos proyectos, lo que conducirĂ¡ a un cambio en la forma en que se toman las decisiones al diseñar los edificios.
La primera versiĂ³n de esta publicaciĂ³n se escribiĂ³ despuĂ©s del verano de 2016, cuando CLF lanzĂ³ el Embodied Carbon Benchmark Project. El proyecto fue dirigido por la profesora Kate Simonen y financiado por la FundaciĂ³n Charles Pankow.
“We sought to develop a database of existing building embodied carbon studies to discover trends and establish better ways to reduce uncertainties in data collection.”





